Desde todo punto de vista debes perseverar en cualquier cosa o trabajo que realices, todo lo que realmente te importa cuesta y es agotador, pero debes sacrificarte y esforzarte por lograrlo y una de las maneras de obtenerlo es siendo persistente y constante. Después de tanto trabajo por alcanzar tus metas no te puedes dar el lujo de desperdiciarlas, no puedes rendirte y mucho menos creer que ya lo conseguiste todo y no mantener esa energía y constancia para mantenerte en el primer lugar.

La constancia es una virtud

Lo mismo sucede en tu blog al que si le aplicaste esfuerzo, dedicación y trabajo ahora tienes que continuar siendo constante y perseverante para no decaer, para no perder la atención de tus usuarios o clientes, para no aburrirlos reúne toda tu voluntad. Fíjate reglas, crea hábitos, actualízate, busca motivación y continúa publicando. Ser constante es la manera de incentivar a los lectores pues sabrán que van a conseguir siempre algo nuevo y no perderán la oportunidad de abrir y consultar tu blog.

Para incentivar y crear la constancia nunca deberíamos intentar obtener resultados a muy corto plazo, ya que esto nos da muy pocos resultados y el fracaso suele ser irremediable, te esfumarás como una pompa de jabón. Mantén la motivación aunque cambies el tópico y conserva tu voluntad en realizarlo, el hábito de hacerlo y aumenta tus ganas y dedicación por realizarlo ya que serán tus mejores armas.

Mantén tus objetivos a la vista. Dedícate a ellos un poco todos los días, no trates de hacerlo todo de una sola vez; te gastarás, perderás energías y entusiasmo pero poco a poco tú eliges la frecuencia y el tiempo que puedes dedicarle entre una y otra publicación. Hacerlo con una pauta eso es ser constante, te crea buenos hábitos, responsabilidad y tus usuarios se darán cuenta de tu esfuerzo, de tu trabajo serio, de que no los dejarás en el aire, en el vacío, que siempre estarás allí esperándolos con artículos de actualidad, frescura, innovación y que podrán integrarlos a sus vidas. Tendrás así la satisfacción de haber logrado tu objetivo bajo una de las premisas más importantes: el ser constante.

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